Esperamos puedan ponerse en práctica y salir adelante con estos temas, temas que nos comprometen a todos desde los diferentes roles en el que nos encontremos. Por último quiero agregar, que es una invitación para todos los profesionales y todos aquellos que deseen participar de este tópico, permitiendo la investigación y la generación de información que nos ayude a trascender con nuestros jóvenes, niños y adultos en el uso adecuado de las tecnologías.
PRESENTACIÓN
A las cosas malas hay que añadir el tiempo que se pierde en buscarlas y asimilarlas. Más tarde, el tiempo dedicado al nuevo "hobby". Este tiempo se resta al que sería bueno dedicar a las actividades que, en un principio, se creían óptimas, como son estudiar, trabajar o mantener relaciones fluidas con los amigos y la familia, entre otros muchos ejemplos.
Bajo los efectos hipnóticos de Internet, el estudiante apenas abre un libro, el directivo sólo dirige los movimientos de su ratón, y los de la oficina pasan largas horas curioseando, leyendo y escribiendo asuntos que nada tienen que ver con su misión en la tierra.
Por supuesto, esto no es general. No queremos decir aquí que todos los estudiantes se pasan la tarde chateando, ni que la mayoría de los directivos ni se acuerdan del nombre de su empresa, ni que en todas las oficinas se monten partidas on line disparando misiles nucleares a diestro y siniestro. Ni que todos, estudiantes, administrativos, directivos, empresarios, funcionarios, etc, terminen la jornada laboral agotados por un exceso de trabajo que se acumula sin piedad, pasándolo muy mal sin apenas quejarse. Pobresitos ellos.
El caso contrario, es decir, desplazarse 20 kilómetros para obtener un extracto bancario tampoco tiene sentido en estas fechas.
- El contenido
Además del tiempo que se derrocha, hay otros problemas, como son la velocidad a la que uno puede trasladarse de un lado a otro de la Red, y la accesibilidad a contenidos que pueden poner en peligro la integridad moral y personal. En La Red se trafica con pornografía, con droga, hay información de cómo fabricar una bomba o un virus. Las sectas tienen sus páginas web. Los estafadores y los asuntos poco honestos (aunque algunos no son ilegales como que te cambien la configuración del acceso a Internet y lo hagas durante meses a través de lo que era el 906) tienen un mercado inmenso a su alcance. El radicalismo en todos sus ámbitos, incluidos el terrorismo y el fanatismo, mantiene en la red sus teorías con la intención de ganar nuevos adeptos. Las mentes menos maduras, en general, suelen estar en las personas más jóvenes. Son la presa más fácil.
- Analogía
Permitamos una similitud con cierta exageración, aunque casi imperceptible. Imagina por un momento que tienes una hija de 12 años y que vives en una calle en la que hay varios locales de tráfico de niños, unos 8 de prostitución infantil, puestos de venta de droga en cada portal, la sede principal y varias sucursales de una organización terrorista, dos sectas satánicas, el doble de asociaciones dedicadas a la exterminación de las razas impuras, un gremio de asesinos a sueldo, una escuela de prácticas para ese gremio, dos salas de torturas, varios traficantes de órganos, las aceras llenas de jeringuillas, y un francotirador loco y caprichoso en cada tejado.
También, en la calle, habría una tienda de pollos, una panadería, una librería, una escuela, y unos columpios. Es para que haya algo bueno en el ejemplo. Así parece más real.
Y, ahora, una pregunta: ¿dejarías a tu hija en la calle todo el tiempo que le diera la gana?
Bueno, en un caso tan "fuerte" ni siquiera tú mismo serías capaz de asomarte por la ventana. En el símil, ella solo saldría de paseo contigo y con un tanque blindado a prueba de bombas nucleares.
Pues Internet, aunque sin un peligro tan inminente, no está exento de éste. Nunca debe menospreciarse. Tanto la pornografía infantil como el terrorismo, la xenofobia, el racismo, el fascismo, las asociaciones satánicas y todo lo malo que te imagines tienen páginas en Internet y, por supuesto, son visitadas por alguien. Y hacerlo es tan rápido y asequible como salir a la calle.
Quienes las crean saben muy bien que la juventud y la curiosidad van siempre cogidos de la mano. Una vez picado el anzuelo, la ventaja es clara para el pescador.
Otro tema es el tiempo que se está quitando de las actividades
provechosas y que no son atendidas como se merecen.
- La debilidad humana
La naturaleza tiende a seguir por el camino fácil si se tiene que escoger entre otro más complicado, aunque a la larga resulte más corto. ¿Para qué tengo yo que liarme con un informe complicadísimo el cual no sé ni por dónde cogerlo si pulsando con el ratón puedo jugar una partidita de samurais con un niño japonés? La tentación está ahí, a una tecla, con sólo mover un dedo. La sensación de haberse mantenido ocupado es muy real. El trabajo se hará de todos modos. Mañana, tal vez.
Alguien, en tono dogmático, podría decirnos que cada uno tiene que ser consciente de lo que le beneficia y de lo que le perjudica. Y arrollarnos con cien teorías sobre moral, ética, integridad personal, pensamiento positivo y otras mil cosas más. Si ese alguien tuviera razón, no habría asesinos ni la ausencia de escrúpulos con tal de acumular dinero.
El ser humano es el más animal (con perdón) del mundo animal. Como decía Mark Twain, bebe cuando no tiene sed, come cuando no tiene hambre y habla cuando no tiene nada que decir. Añadimos que mata cuando no tiene que defenderse, sufre cuando no está en peligro, y se castiga conscientemente y con insistencia (fuma, bebe, come, se droga, desea lo de los demás...) entre otras perplejidades.
Internet puede convertirse en un vicio o en una enfermedad
O puede ser perjudicial ante un ser que no siempre es tan íntegro como marca la teoría.
Por tanto, tomar medidas al respecto antes de que sea tarde es algo que, como mínimo, tiene que ser tomado en consideración.
- A la más tierna edad
Para el entorno familiar, con el fin de evitar que nuestros hijos hagan de Internet una herramienta de obstrucción o destrucción educativa, hay varias soluciones.
- Los padres, copilotos
Es, tal vez, la mejor opción, sobre todo al principio, cuando uno ve que el hijo busca las letras a lo largo el teclado, y hasta que resulta para éste desagradable tener un muermo sentado a su lado. El padre va sugiriendo direcciones de la red y el hijo no puede asimilar tanta alegría en tan poco tiempo.
- Las contraseñas.
Para asegurarse de que la precocidad del hijo no le incite a conectarse cuando los padres están fuera, una opción es que no pueda utilizar el computador, protegiéndolo con contraseña. Si se permite el uso, mejor no dejar guardada la contraseña de conexión. Los compañeros que saben hacer cosas enseñan a los que no saben. Y éstos aprenden rápido. Las malas, antes, evidentemente.
- El asesor de contenido
En las opciones de Explorer, y dentro de la pestaña "contenido", existe una opción que es el asesor de contenido. Normalmente está deshabilitado. Si se habilita (hay que tener cuidado porque se pide una contraseña y si se olvida no deja acceder ni al hijo, ni al padre ni al abuelo, ni al párroco de la familia) pueden añadirse los sitios web a los que se permite acceder. Es una forma muy segura para que el niño no pase más tiempo estudiando anatomía femenina que la biografía de Cristóbal Colón que le han pedido en el colegio.
- La adolescencia
Cuando el niño ya no lo es tanto, y eso se sabe porque se mantiene la cabeza ligeramente inclinada hacia arriba cuando se le habla, sentarse a su lado cuando el joven "se conecta" es, sencillamente, ridículo. Se partiría sólo de pensar la escena. Ya tiene sus amiguitos y amiguitas a quienes cuenta experiencias mucho más íntimas de lo que la capacidad del progenitor es capaz de entender. Y, mucho menos, comprender.
El padre y la madre lejos del ordenador. La puerta de la habitación cerrada, y la libertad, total, absoluta; se emprende el vuelo. Soy el capitán Tan.
Mientras chateo con mi amiga, me bajo lo último de OT y voy mirando como fabricar un virus para fastidiar un rato a mi compañero fastidioso.
Cuando la cosa es muy similar, debe llegarse a un acuerdo en el que quede muy claro que la vida no sólo es comer, dormir e Internet, sino que hay un tiempo para cada cosa y que hay otras cosas que requieren su tiempo.
- Los programas de control
Una solución consiste en la instalación de un programa que controle el acceso. Estos programas permiten saber qué utilización se hace del computador y restringir el uso de ciertos programas, bien totalmente, bien limitando el tiempo de disfrute.
Del mismo modo, cuando una determinada página web se ha convertido en una obsesión dañina, es posible impedir su acceso o limitarlo a un horario o a un día concreto. O, simplemente, limitar la conexión propia de Internet a una franja horaria preestablecida.
Estos programas ofrecen un completo informe de la utilización del ordenador así como las páginas que han sido visitadas.
Como punto negativo está el hecho de instalarle un auténtico policía que vigila constantemente al joven. En contrapartida, está la posibilidad de saber lo que pasa antes de que sea demasiado tarde.
En el entorno profesional
Ejemplo de una política de Uso en el entorno empresarial y educacional por una prestigiosa Universidad de Colombia:
A veces, Internet hace ganar mucho tiempo. Otras, se convierte en su implacable devorador.
Entre que voy a mirar el saldo del banco, miro si tengo algún correo en el gmail, compruebo como ha quedado la lotería a ver si soy tan tonto de seguir trabajando siendo millonario, leo y reenvío esa cosita tan graciosa, compruebo si suben las acciones del BBVA, reservo 8 entradas, le hago un mail a la cuñada para que prepare a los sobrinitos, y miro las noticias, resulta que se ha hecho mediodía y no me ha rendido nada.
El ciclo puede repetirse por la tarde.
La mejor opción para evitar situaciones similares (aunque en general nada que ver, habiéndolas peores) es un software que controle el acceso a Internet y que pueda generar informes o restringir el tiempo o unas páginas determinadas. El simple hecho de que todo el mundo sepa que hay un registro de acceso a Internet, hace que éste se utilice de un modo mucho más correcto.
Conclusión
Todo lo bueno, en exceso, se convierte en perjudicial. Ni todo Internet es bueno ni, si lo fuera, sería la excepción. Debe, por tanto, saberse si se está haciendo un buen uso de una herramienta tan versátil, un abuso o un mal uso.
Actuar en consecuencia tiene su recompensa.
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